viernes, 29 de mayo de 2009
viernes, 20 de marzo de 2009
En Japón, cuna de la tecnología y los inventos extraños, hay un proyecto particular que se encuentra en las primeras fases de su desarrollo que se está robando la atención de todos los medios. Se trata del ascensor más alto del mundo, que no estará dentro de un rascacielos gigante ni de una torre monumental, sino que nos llevará directamente al espacio.
La idea está comenzando a gestarse, pero en el mes de noviembre ya está fijada una conferencia en Japón en la que se presentará un cronograma de construcción de este ascensor descomunal, el cual parece que costará unos nueve billones de dólares.
¿Pero cuál es la utilidad de semejante aparato descomunal? Desde luego que los creadores tienen bien claro que en este planeta hay gente con mucho dinero capaz de pagar una fortuna por viajar al espacio en elevador. Pero las ideas no mueren aquí, pues se planea que el elevador pueda tirar al espacio deshechos nucleares y transportar energía solar para alimentar la demanda energética terrestre.
En cuanto a la tecnología que se precisará para construir este elevador, se alcanzarán límites insospechados. La firmeza del grafeno, cuya resistencia anunciábamos hace poco, se cuadruplicará en un nuevo material no conocido aún para poder construir los cables que transportarán el elevador al espacio, y para construir la máquina se precisará tecnología similar a la que se utiliza para construir trenes bala.
El proyecto suena bien, y no sólo a nosotros que escribimos, sino que a las agencias espaciales más importantes del mundo. El rumor es que la NASA ya le ha echado el ojo al producto y planea poner en marcha la construcción de uno para sí, y no sería de extrañar que la ESA también tome cartas en el asunto.
La idea está comenzando a gestarse, pero en el mes de noviembre ya está fijada una conferencia en Japón en la que se presentará un cronograma de construcción de este ascensor descomunal, el cual parece que costará unos nueve billones de dólares.
¿Pero cuál es la utilidad de semejante aparato descomunal? Desde luego que los creadores tienen bien claro que en este planeta hay gente con mucho dinero capaz de pagar una fortuna por viajar al espacio en elevador. Pero las ideas no mueren aquí, pues se planea que el elevador pueda tirar al espacio deshechos nucleares y transportar energía solar para alimentar la demanda energética terrestre.
En cuanto a la tecnología que se precisará para construir este elevador, se alcanzarán límites insospechados. La firmeza del grafeno, cuya resistencia anunciábamos hace poco, se cuadruplicará en un nuevo material no conocido aún para poder construir los cables que transportarán el elevador al espacio, y para construir la máquina se precisará tecnología similar a la que se utiliza para construir trenes bala.
El proyecto suena bien, y no sólo a nosotros que escribimos, sino que a las agencias espaciales más importantes del mundo. El rumor es que la NASA ya le ha echado el ojo al producto y planea poner en marcha la construcción de uno para sí, y no sería de extrañar que la ESA también tome cartas en el asunto.
En Japón, cuna de la tecnología y los inventos extraños, hay un proyecto particular que se encuentra en las primeras fases de su desarrollo que se está robando la atención de todos los medios. Se trata del ascensor más alto del mundo, que no estará dentro de un rascacielos gigante ni de una torre monumental, sino que nos llevará directamente al espacio.
La idea está comenzando a gestarse, pero en el mes de noviembre ya está fijada una conferencia en Japón en la que se presentará un cronograma de construcción de este ascensor descomunal, el cual parece que costará unos nueve billones de dólares.
¿Pero cuál es la utilidad de semejante aparato descomunal? Desde luego que los creadores tienen bien claro que en este planeta hay gente con mucho dinero capaz de pagar una fortuna por viajar al espacio en elevador. Pero las ideas no mueren aquí, pues se planea que el elevador pueda tirar al espacio deshechos nucleares y transportar energía solar para alimentar la demanda energética terrestre.
En cuanto a la tecnología que se precisará para construir este elevador, se alcanzarán límites insospechados. La firmeza del grafeno, cuya resistencia anunciábamos hace poco, se cuadruplicará en un nuevo material no conocido aún para poder construir los cables que transportarán el elevador al espacio, y para construir la máquina se precisará tecnología similar a la que se utiliza para construir trenes bala.
El proyecto suena bien, y no sólo a nosotros que escribimos, sino que a las agencias espaciales más importantes del mundo. El rumor es que la NASA ya le ha echado el ojo al producto y planea poner en marcha la construcción de uno para sí, y no sería de extrañar que la ESA también tome cartas en el asunto.
La idea está comenzando a gestarse, pero en el mes de noviembre ya está fijada una conferencia en Japón en la que se presentará un cronograma de construcción de este ascensor descomunal, el cual parece que costará unos nueve billones de dólares.
¿Pero cuál es la utilidad de semejante aparato descomunal? Desde luego que los creadores tienen bien claro que en este planeta hay gente con mucho dinero capaz de pagar una fortuna por viajar al espacio en elevador. Pero las ideas no mueren aquí, pues se planea que el elevador pueda tirar al espacio deshechos nucleares y transportar energía solar para alimentar la demanda energética terrestre.
En cuanto a la tecnología que se precisará para construir este elevador, se alcanzarán límites insospechados. La firmeza del grafeno, cuya resistencia anunciábamos hace poco, se cuadruplicará en un nuevo material no conocido aún para poder construir los cables que transportarán el elevador al espacio, y para construir la máquina se precisará tecnología similar a la que se utiliza para construir trenes bala.
El proyecto suena bien, y no sólo a nosotros que escribimos, sino que a las agencias espaciales más importantes del mundo. El rumor es que la NASA ya le ha echado el ojo al producto y planea poner en marcha la construcción de uno para sí, y no sería de extrañar que la ESA también tome cartas en el asunto.
En Japón, cuna de la tecnología y los inventos extraños, hay un proyecto particular que se encuentra en las primeras fases de su desarrollo que se está robando la atención de todos los medios. Se trata del ascensor más alto del mundo, que no estará dentro de un rascacielos gigante ni de una torre monumental, sino que nos llevará directamente al espacio.
La idea está comenzando a gestarse, pero en el mes de noviembre ya está fijada una conferencia en Japón en la que se presentará un cronograma de construcción de este ascensor descomunal, el cual parece que costará unos nueve billones de dólares.
¿Pero cuál es la utilidad de semejante aparato descomunal? Desde luego que los creadores tienen bien claro que en este planeta hay gente con mucho dinero capaz de pagar una fortuna por viajar al espacio en elevador. Pero las ideas no mueren aquí, pues se planea que el elevador pueda tirar al espacio deshechos nucleares y transportar energía solar para alimentar la demanda energética terrestre.
En cuanto a la tecnología que se precisará para construir este elevador, se alcanzarán límites insospechados. La firmeza del grafeno, cuya resistencia anunciábamos hace poco, se cuadruplicará en un nuevo material no conocido aún para poder construir los cables que transportarán el elevador al espacio, y para construir la máquina se precisará tecnología similar a la que se utiliza para construir trenes bala.
El proyecto suena bien, y no sólo a nosotros que escribimos, sino que a las agencias espaciales más importantes del mundo. El rumor es que la NASA ya le ha echado el ojo al producto y planea poner en marcha la construcción de uno para sí, y no sería de extrañar que la ESA también tome cartas en el asunto.
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¿Pero cuál es la utilidad de semejante aparato descomunal? Desde luego que los creadores tienen bien claro que en este planeta hay gente con mucho dinero capaz de pagar una fortuna por viajar al espacio en elevador. Pero las ideas no mueren aquí, pues se planea que el elevador pueda tirar al espacio deshechos nucleares y transportar energía solar para alimentar la demanda energética terrestre.
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Un corazón artificial que supera al AbioCor
Escrito por Carlos Dan
AbioCor: El corazón artificial que se utiliza al día de hoyLos transplantes de corazón son una de las operaciones más riesgosas que puede enfrentar nuestro organismo. No sólo por el obvio riesgo inherente a la operación en sí misma, sino que por las complicaciones que puede generar el introducir un órgano ajeno a nuestro cuerpo, […]
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